“Soy un fiebruo del béisbol”

Por José Barberi Jr. Publicado Revista El Astro 2007

En el día inaugural de la temporada en el Paraíso del Béisbol, como es denominado el estadio Alfonso “Chico” Carrasquel de Puerto la Cruz, muchos se asombraron al ver a Carlos Zambrano tomando prácticas de bateo con el equipo.

Con Los Cachorros de Chicago en pleno juego de Grandes Ligas

Su demostración fue simplemente impresionante, no parecía lanzador, sino más bien, uno de los mejores jonroneros de las Grandes Ligas, quien estaba parado en el home plate haciendo swing de calentamiento.

Una y otra vez las pelotas saltaban de su bate e iban a parar directamente a las gradas del jardín central y el derecho, por su condición de zurdo, al batear claro está. En ese momento muchos de los que se encontraban a su alrededor le dijeron, a manera de broma, que le pidiera permiso a los Cachorros para jugar en Venezuela, pero como bateador.

“Siento una gran emoción estar aquí con mis compañeros, vine a visitarlos y a apoyarlos, me siento feliz de estar en Puerto la Cruz nuevamente apoyando al equipo”, refirió el “Toro”.

“Tengo que trabajar algunos aspectos de mi mecánica y de mis lanzamientos con Julio Figueroa, coach de Caribes, por lo que luego de que regrese definitivamente el tres de noviembre, me verán mucho por el estadio. Estoy planeando jugar con mi equipo “Los Toros” en Puerto Cabello, para ponerme a hacer algo y seguir en forma y no engordar mucho”.

Sobre su participación con el equipo Piel Verde se notó un poco optimista de lo que pudiera ser para esta temporada, “Dios quiera que podamos llegar a una negociación con Caribes y los Cachorros para poder lanzar, aunque sea 20 o 30 innings en esta temporada, mis hermanos quieren verme lanzar aquí luego de cinco años sin poder hacerlo”.

Los permisos para poder jugar

Para nadie es un secreto lo celoso que pueden llegar a ser los ejecutivos de los equipos cuando uno de sus principales jugadores desea o expresa el interés por jugar en su patria natal. Algunos ponen como escudo la fatiga que pudieran presentar sus pupilos, otros los altos montos de los seguros para cubrir cualquier eventualidad.

Festejo de un gran lanzador

“Yo soy muy fiebruo y me gusta mucho este deporte, me gusta batear, jugar primera base, no sólo lanzar, por eso hay que demostrarle al equipo de los Cachorros que vamos a ser responsables cuando juegue aquí, si dejan hacerlo claro está. Uno de mis sueños es jugar aquí en Venezuela como bateador y jugador de posición, pero creo que es un compromiso muy grande y no creo que la gente de Caribes acepte, ya que tienen muy buenos jugadores en esos lugares que yo podría ocupar, de plano descarto esa posibilidad, aunque yo quiera y tenga el deseo de hacerlo”.

“Hasta que Dios quiera yo jugaré”

En su boca siempre está Dios, para cada palabra o cada comentario su protector es Dios. Carlos es muy creyente y así lo hace saber cuándo se le pregunta que, si le gustaría culminar su carrera con los Cachorros de Chicago, su actual equipo.

“Yo siempre he dicho que voy a jugar béisbol hasta que Dios lo permita, pero si me gustaría jugar toda mi carrera con los Cachorros, es el equipo que me firmó, que me vio nacer y crecer como pelotero y ahora me están viendo triunfar y quiero ganar un campeonato para ellos, para la ciudad”.

Caribes tiene chance

Nadie podía dejar pasar la oportunidad de preguntarle por lo que puede hacer esta temporada su equipo en la pelota local, Caribes.

Carlos Zambrano con el uniforme de la Tribu

“Enrique Brito es un muy buen gerente, lo hizo en años anteriores con otras divisas y ahora con Caribes no va a ser diferente, conoce del trabajo, trae los jugadores necesarios para ganar. Andrés Torres, Jody Gerut son grandes peloteros, con ambos jugué, con Torres en ligas menores y con Gerut en Grandes Ligas, tienen el material para apoyar y ayudar bastante a este equipo en esta temporada”.

Serie Mundial

El equipo de Colorado llegó hasta la Serie Mundial sin ser un favorito, su juego alegre y sin presiones pareció ayudarlos a ganar las series de divisiones y de campeonato de la Liga Nacional, por encima de equipos que estaban llamados a ser los grandes, como Mets de Nueva Cork, Dodgers de Los Ángeles, Padres de San Diego.

“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, como dice la canción, nadie se iba a imaginar que los Rokies iban a llegar a la Serie Mundial, yo siempre he creído y lo mantengo, no hay equipo pequeño ni malo en el béisbol. Puedes estar de último en una temporada y en la siguiente ser el campeón, eso es por las ganas y lo encendido que se encuentre el equipo en ese momento, Colorado definitivamente se encendió y quería ganar. Ellos no tienen un equipazo, pero saben jugar béisbol”.

Toro enjaulado

En Estados Unidos buscaron un médico, un psicólogo, un orientador, le pusieron seguidores, para determinar por qué Carlos Zambrano salía al terreno de juego como un “Toro enjaulado” cada vez que le tocaba lanzar. La explicación era sencilla, es su forma de ser y así es como se siente a gusto.

“Tengo seis años lanzando en Grandes Ligas y me ha ido bien con mi temperamento, no tengo porque cambiar mi forma de ser dentro del terreno de juego, me siento bien así, siento que soy yo mismo, Carlos Zambrano el que está ahí, la verdad no quisiera cambiar porque me voy a sentir extraño después”.

Sobre el mal momento que tuvo cuando discutió a mitad de un juego con su receptor Michael Barret, Zambrano comenta que “las cosas malas no deben recordarse, el episodio con el receptor fue algo de frustración, estábamos perdiendo, el equipo no iba bien y todo eso influyó para ese lamentable episodio. Pero lo bueno de todo es que después de la pelea conversamos, aclaramos todo y seguimos siendo amigos, cuando a él lo cambiaron lo llame para conversar y saludarlo”.

Muchas fueron las críticas para el manager de los Cachorros, Lou Piniella, cuando en el primer encuentro de las Series Divisionales de la Liga Nacional sacó a Zambrano en el sexto episodio con sólo 85 lanzamientos.

“Las decisiones de los manager son las mejores, yo estoy con ellos, no los cuestiono, si están ahí es por algo, las cosas les pueden salir bien y ser un héroe y si le salen mal hay que botarlos. No creo que sea así. Respeto lo que pasó, en ese momento él pensó que lo mejor era sacarme y guardarme para un posible cuarto juego, lamentablemente no fue así”.

Nunca había ganado 18 juegos y estoy orgulloso por eso, pero a la vez creo que pudimos haber ganado muchos más juegos de los que gané. Mis números fueron entre regulares y buenos, más buenos que otra cosa, pero quiero seguir mejorando como lanzador de Grandes Ligas.