¿Podemos vivir sin deporte?

Publicado por el astro el

El COVID19 llegó y nos presentó una nueva forma de vivir. De repente todo se frenó y nuestra rutina cambió y es muy posible que para siempre. Habrá un antes y un después del coronavirus

por Ezequiel Boiero

Es dificil imaginarnos que podemos vivir sin deportes

Ningún ámbito de la sociedad será el mismo que antes de que la pandemia transformará la cotidianeidad de nuestras vidas. Tampoco la del deporte. Nos quedamos sin los Juegos Olímpicos, sin las ligas de Europa, sin NBA, sin Grandes Ligas de Beisbol, la temporada de F1 ni siquiera pudo comenzar, el futbol Sudamericano está parado, en el tenis es muy posible que no se jueguen los Grand Slams y así podemos seguir nombrando todos y cada uno de los deportes que debieron frenar por la pandemia. De repente, el deporte cesó su rol de gran distractor. Dejó de ser alivio para la sociedad y pasó a ser amenaza.

Las pérdidas económicas ni siquiera se pueden cuantificar, aunque los analistas más calificados afirman, sin dar cifras, que la actividad va a recibir un golpe difícil de asimilar y más teniendo en cuenta que el deporte mueve el 1% del PIB mundial.  

Y en la vereda del frente están los fanáticos, esos que están ávidos de consumir deporte, de ir a los estadios, de salir a correr, de jugar un partido con los amigos, de ver una carrera de autos o un partido de tenis. Para ellos estar sin deporte en estos tiempos de encierro es casi tan malo como la pandemia. Y lo que es peor todo apunta a que muchas actividades este año van a quedar suspendidas y las que se disputen se harán a puerta cerrada, es decir, sin público.

Replanteo del modo deporte

Es cierto que la práctica del deporte es sinónimo de vida saludable. También es una realidad que el deporte ha demostrado ser una potente herramienta educativa y un excelente instrumento al servicio de la cohesión e integración social de personas y colectivos vulnerables. Todo ello se ha beneficiado del uso del deporte de élite como objeto de consumo global. Es un modelo de deporte que sin duda va a tener que cambiar lo cual se puede presentar como una gran preocupación.

Miremos algunos ejemplos. Los presupuestos mil millonarios que manejan las grandes organizaciones deportivas ascienden, por citar solo algunos ejemplos, a 5700 millones de dólares en el caso del Comité Olímpico Internacional, 6421 millones la FIFA y 8760 millones la NBA, permiten hacerse una idea de la magnitud de la catástrofe. Casi dos terceras partes de los ingresos netos de estas organizaciones proceden de los derechos de retransmisión de grandes eventos deportivos. Y, como es obvio, si estos eventos no se celebran no hay nada que retransmitir. No hay ingresos. Cesan las transferencias de las federaciones internacionales a las nacionales y se suspenden los programas de solidaridad y responsabilidad social. Los problemas de los deportes de élite afectan de lleno al deporte como factor humano, lo que sin duda es un gran problema a resolver. Seguramente ya se manejan soluciones, pero la realidad es que la post-pandemía no será fácil de sobrellevar.

Deporte sin público ¿es una opción viable?

La única seguridad es que todo volverá a jugarse sin público

Si tenemos en cuenta el factor salud la respuesta es contundente: SI. Pero si vamos un poquito más adentro y entendemos el deporte como un espectáculo que no haya público no es una opción viable. El público es lo más preciado del deporte. Al igual que ocurre con los conciertos musicales o el teatro, el deporte es impensable sin público. El silencio cómplice y la ovación cerrada son parte del espectáculo. Y el espectáculo es precisamente lo que se vende, lo que hace del deporte un objeto de consumo y si no se puede vender entonces no hay ganancias y todo pierde calidad. Habrá que repensar entonces el modelo y buscar algo intermedio que permita que el deporte de élite siga, porque es el modelo a copiar que tiene el deporte amateur.

Necesitamos que todo vuelva a ser “normal”

La Formula 1 quiere volver a correr

Deporte, economía, sociedad un triangulo de tres actividades que se necesitan mutuamente. Entonces surge la pregunta, ¿podemos vivir sin deporte? Está claro que somos animales de costumbre y que tarde o temprano nos vamos a acostumbrar a la nueva forma, pero la verdad es que el deporte se extraña y mucho. Fútbol, vóley, tenis, autos, tiro al blanco, atletismo, natación todos por igual hacen falta en esta sociedad y necesitamos que esta crisis sanitaria pase rápido para que todo vuelva a ser “normal”.  La sociedad necesita el espectáculo del deporte para distraerse, la economía para generar ingresos que mantenga el circo y el deporte debe seguir su función como factor de educación e integración. ¿Podemos vivir sin deporte? Yo creo que no.

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